domingo, 19 de abril de 2009

Conversaciones Políticas 2.

“Zapatero va a perder las elecciones”

Esa frase, consecuencia de la reflexión que realizó Luis, me hizo seguir con el “run run” todo el día de festividad católica con tradicional reunión familiar. Aprovechando el postre (que ricas las torrijas) saque el tema a Cesar - nombre ficticio, otra vez -, familiar y miembro de nuestra misma generación que también trabaja en Madrid en el mismo sector que Luis.

Al exponerle el tema quedé pasmado ante su reflexión inicial: “el Partido Socialista ha traicionado a sus electores”. De partida Cesar se incluyó dentro de ese grupo de electores cuyo comportamiento determinó las elecciones del 2004, ganadas por el PSOE, y las definió como una victoria “a la contra”. Argumentó la falta de compromiso de un partido que trabajó como un cohete en la primera legislatura pero que ha edulcorado determinados proyectos al plantearse estrategias de situación y de posicionamiento exterior. Apeló a ejemplos como la Ley de la Memoria Histórica y el esfuerzo por no sacar adelante ninguna medida judicial de gran calado; la falta de interés por un nuevo esfuerzo laicista y como los dirigentes socialistas han plegado las alas tantas veces ante la curía católica; también, destacó entre sus reinvidicaciones, el aplazamiento de la ley del aborto hasta el momento en que los cambios políticos y el descenso de la intención de voto socialista en todas las encuestas la han puesto en la agenda legisladora. Lógicamente, terminamos hablando de la política exterior y del cambio de política en Afganistán, donde con una nueva política aliada de EE.UU supondrá el refuerzo de tropas, consecuencia de una fotografía tanto tiempo deseada en Moncloa entre el nuevo “guru” Obama y el presidente Zapatero.

Concluyó Cesar que, por todo esto, muchos electores, él entre ellos, sentían que se les había traicionado y que su comportamiento ante las próximas elecciones iba a ser no ir a votar, es decir, engordar las filas abstencionistas.

domingo, 12 de abril de 2009

Conversaciones Políticas 1

“Zapatero va a perder las elecciones”.

Mi amigo Luis (nombre ficticio) llegó con esa frase desde Madrid, lugar donde reside y trabaja como ingeniero en una empresa de grandes proyectos, es decir, rodeado de compañeros con un alto nivel adquisitivo, conservadores y “de derechas”.

“Zapatero va a perder las elecciones Pepito” me repitió, y nos metimos de lleno en una conversación política donde nos intentábamos convencer de nuestras distintas percepciones.

Su frase y siguiente razonamiento parte, como no, de la situación de crisis económica, culpando a José Luis Rodriguez Zapatero de tener una reacción tardía; a sus expertos económicos de acometer actuaciones erróneas; y, sobre todo, argumentando una clarisima falta de apoyo al Gobierno entre los sectores económicos más importantes del País, quienes volcarían todo su esfuerzo en una próxima victoria del Partido Popular y sólo así arrimarían el hombro para reflotar nuestra economía a base de inversiones.

En las primeras precisiones estábamos prácticamente en acuerdo, como prácticamente todos los análisis que se pueden leer estos días en la prensa nacional. Sin embargo, rozábamos en el tercer punto ya que no quería comprender como una conspiración de los poderes fácticos económicos iba a ser la causa de que el PSOE perdiera las próximas elecciones. Demasiado pragmatismo. Mi contertulio me exponía como ejemplo más claro de esa situación la negativa de apoyo que encontró Zapatero en los banqueros tras la ayuda, realizada por el Gobierno, que supuso inyectar fondos del Estado para hacer más llevadera la crisis a estas entidades, en torno a 70 millones de euros. Junto a esta exposición, argumentaba que la situación estaba siendo aprovechada por las grandes empresas y corporaciones para frenar las inversiones, nombraba incluso empresas que sin duda sacarán máximo partido de esta situación de crisis y de todas las ayudas estatales. “Sin inversiones no hay empleo” y el paro es la derivada que dejara a Zapatero sin posibilidad de una tercera legislatura. Finalizó.

Realmente me dejó de piedra con esta reflexión, mi única salida fue apelar a los números e intentar convencer aclarando que la gestión del PSOE y ese "esfuerzo negativo" de loby económico tenían que hacer cambiar de opinión a 1.000.000 de electores. Y que por mucho que manejasen esos poderes económicos, la democracia y la voz del pueblo estaba, según mi parecer, más cerca de Zapatero que de esos banqueros o de un Partido como el Popular que se encuentra en una situación de crisis interna provocada por sus corruptelas de años en el poder o por las desagradables armas teñidas de espionaje que utilizan en sus posicionamientos y luchas internas. Las sensaciones finales las resumimos en una pregunta con sentido retórico ¿cómo están el gobierno y el principal partido de la oposición del país?. Que pena para los españoles sí nuestro País pliega ante presiones pseudomafiosas y conspiraciones de la oligarquía económica que históricamente han hecho tan poco por todo lo que no haya sido lucrarse.

Reacción acción: totalmente de acuerdo.