
Pero como tengo empatía con la Ministra me gustaría entablar conversación imaginaria con Carme donde le haría tres preguntas que seguro nos llevarían a proponer una solución definitiva. Vamos a ellas:
La primera pregunta se la haría a la Ministra: ¿Has pensado alguna vez eliminar este evento? Estoy seguro que en tus años más mozos de socialista lo has soñado.
La segunda dirigida a la Carme ciudadana: ¿Qué significa un desfile militar por las calles de Madrid en el año 2011?
Y la tercera a la gestora política: ¿Cuánto cuesta poner en marcha todo este tinglao? Eso ¿cuánto cuesta, ensayar, disponer 3.000 personas y equipos, coordinarse, trasladarlos, hacerlos volar, preparar el recorrido, las horas extras, alimentarlos, gasolina, alojamiento...?
Con sus respuesta me resultaría sencillo arriesgarme y proponer una solución final que evitará los abucheos al jefe de Carme y, a muchos, convivir y tener que explicar a sus hijos este tipo de ceremonias y liturgias que consideramos de otros siglos, de escaso interés para nuestra sociedad e incluso de dudoso gusto estético. Lógicamente esta solución es la abolición. Ahora: me está entrando la risa por que como nos pongamos así entre abolir los toros y los desfiles militares va a ser verdad que nos vamos a cargar a ¡España!. Pero bueno, también es verdad que a algunos nos gusta vivir en un país de perfil bajo.