“Zapatero va a perder las elecciones”.
Mi amigo Luis (nombre ficticio) llegó con esa frase desde Madrid, lugar donde reside y trabaja como ingeniero en una empresa de grandes proyectos, es decir, rodeado de compañeros con un alto nivel adquisitivo, conservadores y “de derechas”.
“Zapatero va a perder las elecciones Pepito” me repitió, y nos metimos de lleno en una conversación política donde nos intentábamos convencer de nuestras distintas percepciones.
Su frase y siguiente razonamiento parte, como no, de la situación de crisis económica, culpando a José Luis Rodriguez Zapatero de tener una reacción tardía; a sus expertos económicos de acometer actuaciones erróneas; y, sobre todo, argumentando una clarisima falta de apoyo al Gobierno entre los sectores económicos más importantes del País, quienes volcarían todo su esfuerzo en una próxima victoria del Partido Popular y sólo así arrimarían el hombro para reflotar nuestra economía a base de inversiones.
En las primeras precisiones estábamos prácticamente en acuerdo, como prácticamente todos los análisis que se pueden leer estos días en la prensa nacional. Sin embargo, rozábamos en el tercer punto ya que no quería comprender como una conspiración de los poderes fácticos económicos iba a ser la causa de que el PSOE perdiera las próximas elecciones. Demasiado pragmatismo. Mi contertulio me exponía como ejemplo más claro de esa situación la negativa de apoyo que encontró Zapatero en los banqueros tras la ayuda, realizada por el Gobierno, que supuso inyectar fondos del Estado para hacer más llevadera la crisis a estas entidades, en torno a 70 millones de euros. Junto a esta exposición, argumentaba que la situación estaba siendo aprovechada por las grandes empresas y corporaciones para frenar las inversiones, nombraba incluso empresas que sin duda sacarán máximo partido de esta situación de crisis y de todas las ayudas estatales. “Sin inversiones no hay empleo” y el paro es la derivada que dejara a Zapatero sin posibilidad de una tercera legislatura. Finalizó.
Realmente me dejó de piedra con esta reflexión, mi única salida fue apelar a los números e intentar convencer aclarando que la gestión del PSOE y ese "esfuerzo negativo" de loby económico tenían que hacer cambiar de opinión a 1.000.000 de electores. Y que por mucho que manejasen esos poderes económicos, la democracia y la voz del pueblo estaba, según mi parecer, más cerca de Zapatero que de esos banqueros o de un Partido como el Popular que se encuentra en una situación de crisis interna provocada por sus corruptelas de años en el poder o por las desagradables armas teñidas de espionaje que utilizan en sus posicionamientos y luchas internas. Las sensaciones finales las resumimos en una pregunta con sentido retórico ¿cómo están el gobierno y el principal partido de la oposición del país?. Que pena para los españoles sí nuestro País pliega ante presiones pseudomafiosas y conspiraciones de la oligarquía económica que históricamente han hecho tan poco por todo lo que no haya sido lucrarse.
Un lugar donde expresar ideas, un lugar donde hacer y deshacer con la mente abierta. Reaccionar a todo aquello que supone una acción del exterior o del interior.
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domingo, 12 de abril de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
Rajoy, los socialistas y los 150.000 votos perdidos
Hoy Rajoy debe de estar encantado de conocerse después de semanas con su partido en píe de guerra y con la justicia detrás de quienes ganan con la política. Las aguas de los populares se han tranquilizado con la victoria electoral con mayoría absoluta en Galicia. No tengo muchos datos, los políticos gallegos no son muy populares por estas tierras, pero qué nefasta actuación de gobierno ha tenido que hacer el ex presidente gallego Touriño para que la "groupe" popular le haya desbancado y vuelva al poder en mayoría absoluta a uno de sus territorios históricos, donde sólo el chapapote puso orden.
Por otro lado, los socialistas están contentos a medias. Euskadi y sus resultados electorales seguro que no tienen en el seno del partido todas las lecturas positivas que podrían tener alcanzar 25 escaños. La mayoría insuficiente del PNV hará que exista más de un quebradero de cabeza para formar gobierno en un parlamento donde la democracia representativa, que mide sus votos en escaños en las asambleas donde se representa la voluntad popular, se ha olvidado de 150.000 votantes, aunque los números nos pueden llevar a pensar que 50.000 se han decidido por Aralar. ¿Más trabajo para los juristas que tienen las armas legales que en su día fabricó el poder legislativo?.
Por otro lado, los socialistas están contentos a medias. Euskadi y sus resultados electorales seguro que no tienen en el seno del partido todas las lecturas positivas que podrían tener alcanzar 25 escaños. La mayoría insuficiente del PNV hará que exista más de un quebradero de cabeza para formar gobierno en un parlamento donde la democracia representativa, que mide sus votos en escaños en las asambleas donde se representa la voluntad popular, se ha olvidado de 150.000 votantes, aunque los números nos pueden llevar a pensar que 50.000 se han decidido por Aralar. ¿Más trabajo para los juristas que tienen las armas legales que en su día fabricó el poder legislativo?.
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