Idea 1. El socialismo español necesita un cambio generacional para movilizar a cuatro millones de votantes que no detecten sombras de aquello qué produjo su desmovilización para siguientes procesos electorales. Ésta es una clave para el próximo Congreso del PSOE qué no debe escapársele a nadie. Remarco lo de generacional porque está claro que existe un grupo de políticos que deben dar un paso hacia delante. Les estábamos esperando, les estamos esperando. Representados por la figura de Carmé Chacón (Esplugas de Llobregat, 1971) la mayoría pertenecen a la generación de nacidos en los años 70. Potencialmente muy preparados y con necesidad de creerse esa gran generación que son. Una gran generación de españoles, también una generación de personas que posee el conocimiento y la formación política necesaria para adaptar a la sociedad española o, en este caso, al Partido Socialista a los nuevos contextos y a los nuevos cambios.
Idea 2. El conocimiento es la clave para sacar este país adelante. Los españoles que han sido formados durante años en las universidades españolas tienen la responsabilidad de mejorar su país, de otorgarle la fuerza que necesitan la sociedad y la economía para salir de esta situación de crisis. Hay que exigirlo, tienen que exigírnoslo. Por la misma relación, muchos de estos universitarios que militan en el Partido Socialistas tienen su responsabilidad: mejorar su partido y sacarlo de ese túnel que han significado las elecciones del 20-N. En términos de guerra estos deben trabajar para volver a invadir la política nacional, regional y municipal. Deben ser responsables para, a todos los niveles, demostrar la capacidad de liderazgo y de gestión que atesoran. Las ideas son las mismas, las de siempre, las que muchos desean y todos conocen. Las formas de ejecutarlas no deben ser las mismas, estoy seguro de qué si es a través de ese conocimiento no lo serán.
Es necesario reconocer que muchos políticos socialistas han estado trabajando por este país y han tomado decisiones que han permitido colocar a España en una situación de privilegio mundial. Muchos han participado, desde diversos ámbitos, con el objetivo de mejorar la vida de todos los españoles. Tal vez Alfredo Pérez Rubalcaba (Solares, 1951) sea el mejor ejemplo: un hombre trabajador que ha destacado en su labor de gobierno y que ha puesto todo su empeño en continuar derrotando a Rajoy el 20-N, aún sabiendas de qué era algo imposible. Además, ha vuelto a la lucha para tener un sitio en el nuevo proyecto de su partido - no dudo de qué lo tendrá -.
El próximo congreso socialista, el 38, está de enhorabuena porque en toda competencia haya al menos dos reflexiones y dos proyectos validos. Seguro, además, que con garantías de articular un mejor modelo de Partido. Pero ¿y para ganar unas elecciones?, es decir, para volver a movilizar a los cuatro millones de votantes perdidos, es aquí donde personalmente entre esas dos grandes generaciones apuesto por nuevas energías, por nuevos equipos de personas para estar en la primera fila y por pedir responsabilidad a esa generación que puede dar mucho más. Siendo, junto a las demás generaciones, capaces de pasar la pesada página del libro de la historia.
Yo si pudiera votar lo haría por Chacón. Aunque mi ingenuidad aún espera poder votarla si, realmente, el PSOE entiende que dentro de estos nuevos cambios está el deseo de participación de la sociedad civil en todos los procesos que afecten a nuestras vidas. Desde la militancia o desde la simpatía, a la francesa, con unas primarias que sirvan para empezar a convencer y a tomar las riendas de este país desde el primer momento.
Un lugar donde expresar ideas, un lugar donde hacer y deshacer con la mente abierta. Reaccionar a todo aquello que supone una acción del exterior o del interior.
Mostrando entradas con la etiqueta PSOE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PSOE. Mostrar todas las entradas
jueves, 12 de enero de 2012
domingo, 12 de abril de 2009
Conversaciones Políticas 1
“Zapatero va a perder las elecciones”.
Mi amigo Luis (nombre ficticio) llegó con esa frase desde Madrid, lugar donde reside y trabaja como ingeniero en una empresa de grandes proyectos, es decir, rodeado de compañeros con un alto nivel adquisitivo, conservadores y “de derechas”.
“Zapatero va a perder las elecciones Pepito” me repitió, y nos metimos de lleno en una conversación política donde nos intentábamos convencer de nuestras distintas percepciones.
Su frase y siguiente razonamiento parte, como no, de la situación de crisis económica, culpando a José Luis Rodriguez Zapatero de tener una reacción tardía; a sus expertos económicos de acometer actuaciones erróneas; y, sobre todo, argumentando una clarisima falta de apoyo al Gobierno entre los sectores económicos más importantes del País, quienes volcarían todo su esfuerzo en una próxima victoria del Partido Popular y sólo así arrimarían el hombro para reflotar nuestra economía a base de inversiones.
En las primeras precisiones estábamos prácticamente en acuerdo, como prácticamente todos los análisis que se pueden leer estos días en la prensa nacional. Sin embargo, rozábamos en el tercer punto ya que no quería comprender como una conspiración de los poderes fácticos económicos iba a ser la causa de que el PSOE perdiera las próximas elecciones. Demasiado pragmatismo. Mi contertulio me exponía como ejemplo más claro de esa situación la negativa de apoyo que encontró Zapatero en los banqueros tras la ayuda, realizada por el Gobierno, que supuso inyectar fondos del Estado para hacer más llevadera la crisis a estas entidades, en torno a 70 millones de euros. Junto a esta exposición, argumentaba que la situación estaba siendo aprovechada por las grandes empresas y corporaciones para frenar las inversiones, nombraba incluso empresas que sin duda sacarán máximo partido de esta situación de crisis y de todas las ayudas estatales. “Sin inversiones no hay empleo” y el paro es la derivada que dejara a Zapatero sin posibilidad de una tercera legislatura. Finalizó.
Realmente me dejó de piedra con esta reflexión, mi única salida fue apelar a los números e intentar convencer aclarando que la gestión del PSOE y ese "esfuerzo negativo" de loby económico tenían que hacer cambiar de opinión a 1.000.000 de electores. Y que por mucho que manejasen esos poderes económicos, la democracia y la voz del pueblo estaba, según mi parecer, más cerca de Zapatero que de esos banqueros o de un Partido como el Popular que se encuentra en una situación de crisis interna provocada por sus corruptelas de años en el poder o por las desagradables armas teñidas de espionaje que utilizan en sus posicionamientos y luchas internas. Las sensaciones finales las resumimos en una pregunta con sentido retórico ¿cómo están el gobierno y el principal partido de la oposición del país?. Que pena para los españoles sí nuestro País pliega ante presiones pseudomafiosas y conspiraciones de la oligarquía económica que históricamente han hecho tan poco por todo lo que no haya sido lucrarse.
Mi amigo Luis (nombre ficticio) llegó con esa frase desde Madrid, lugar donde reside y trabaja como ingeniero en una empresa de grandes proyectos, es decir, rodeado de compañeros con un alto nivel adquisitivo, conservadores y “de derechas”.
“Zapatero va a perder las elecciones Pepito” me repitió, y nos metimos de lleno en una conversación política donde nos intentábamos convencer de nuestras distintas percepciones.
Su frase y siguiente razonamiento parte, como no, de la situación de crisis económica, culpando a José Luis Rodriguez Zapatero de tener una reacción tardía; a sus expertos económicos de acometer actuaciones erróneas; y, sobre todo, argumentando una clarisima falta de apoyo al Gobierno entre los sectores económicos más importantes del País, quienes volcarían todo su esfuerzo en una próxima victoria del Partido Popular y sólo así arrimarían el hombro para reflotar nuestra economía a base de inversiones.
En las primeras precisiones estábamos prácticamente en acuerdo, como prácticamente todos los análisis que se pueden leer estos días en la prensa nacional. Sin embargo, rozábamos en el tercer punto ya que no quería comprender como una conspiración de los poderes fácticos económicos iba a ser la causa de que el PSOE perdiera las próximas elecciones. Demasiado pragmatismo. Mi contertulio me exponía como ejemplo más claro de esa situación la negativa de apoyo que encontró Zapatero en los banqueros tras la ayuda, realizada por el Gobierno, que supuso inyectar fondos del Estado para hacer más llevadera la crisis a estas entidades, en torno a 70 millones de euros. Junto a esta exposición, argumentaba que la situación estaba siendo aprovechada por las grandes empresas y corporaciones para frenar las inversiones, nombraba incluso empresas que sin duda sacarán máximo partido de esta situación de crisis y de todas las ayudas estatales. “Sin inversiones no hay empleo” y el paro es la derivada que dejara a Zapatero sin posibilidad de una tercera legislatura. Finalizó.
Realmente me dejó de piedra con esta reflexión, mi única salida fue apelar a los números e intentar convencer aclarando que la gestión del PSOE y ese "esfuerzo negativo" de loby económico tenían que hacer cambiar de opinión a 1.000.000 de electores. Y que por mucho que manejasen esos poderes económicos, la democracia y la voz del pueblo estaba, según mi parecer, más cerca de Zapatero que de esos banqueros o de un Partido como el Popular que se encuentra en una situación de crisis interna provocada por sus corruptelas de años en el poder o por las desagradables armas teñidas de espionaje que utilizan en sus posicionamientos y luchas internas. Las sensaciones finales las resumimos en una pregunta con sentido retórico ¿cómo están el gobierno y el principal partido de la oposición del país?. Que pena para los españoles sí nuestro País pliega ante presiones pseudomafiosas y conspiraciones de la oligarquía económica que históricamente han hecho tan poco por todo lo que no haya sido lucrarse.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
