Un lugar donde expresar ideas, un lugar donde hacer y deshacer con la mente abierta. Reaccionar a todo aquello que supone una acción del exterior o del interior.
jueves, 31 de enero de 2013
La culpa de todo la tiene Yoko Ono
jueves, 26 de abril de 2012
El placer de estar en contra
La pasión de los españoles tiende a infinito. Sí, pero a infinitos diferentes.
Hay un "aquel" que hace que unos tiendan a infinito y los otros a menos infinito. En este país estamos muy preparados para estar en contra. Ésto es así y no me cabe duda de que seguirá siéndolo. En España jugamos todos contra nosotros mismos, lo demás es coyuntural. Ese "aquel" lo llevamos muy marcado en nuestros genes, pero en los dominantes, y lo trasmitimos de generación a generación con pasmosa sencillez. Somos expertos adoctrinadores muy capaces de construir un muro invisible que imposibilita que trasmitamos a nuestro país una fuerza común contra las adversidades. Esas adversidades que necesitan de grandes respuestas pero nos hacen tomar las de Villadiego y elegir lo mediocre como "modus operandus".
Las circunstancian de estos últimos tiempos ponen al píe del cañón dos mundos paralelos: el fútbol y la política. Dos grandes pasiones nacionales que implican a la mayoría de la población en la elección de bufanda. Ejemplo de polarización y de cómo el dolor se convierte en felicidad de forma inversamente proporcional al mal del hermano archienemigo.
Fútbol y política. Política y fútbol.
Ojo a la actitud de los aficionados al fútbol tras confirmarse que ninguno de los dos mejores equipos españoles van a estar en la final de la copa de campeones. Más allá del disgusto futbolero lo que se respira es tranquilidad. Una paz interior tras ver que el contrario no estará tampoco en la final deseada. En los días previos a los partidos, a la mayoría de los españoles ni se nos pasó por la cabeza hacer piña para establecer las condiciones más adecuadas para que nuestros dos máximos representantes se convirtieran en la envidia del mundo.
Y no es más que fútbol pero ojo con la Política. En política pasa igual, gobernamos todos contra nosotros mismos. Gobierno tras gobierno ha consolidado su poder en el conflicto de las diferencias. Desde el consenso aquel de finales de los 70, ningún partido con capacidad de gobernar ha conseguido dar un paso hacia adelante que permita a este país proyectar una imagen de fuerza común. Siempre han funcionado con una visión de gobierno partidista y su objetivo prioritario ha sido la derrota. Derrotar al otro en las próximas elecciones, sin concesiones, sin respetar tan siquiera los buenos pasos de su antecesor, incluso escondiendo el trabajo bien hecho o cambiando normas que marcan el progreso de un país. Sin pararse a pensar, sin pararse a diseñar formas de actuar comunes que construyan. En beneficio de todos, que permita al gobierno de turno en cualquier situación, mucho más en circunstancias de extrema dificultad, dar con la clave y tener la total confianza para elegir la decisión adecuada, incluso consensuada con un único fin: mejorar la vida de aquellos a los que gobiernan.
La importancia de cerrar el conflicto en positivo.
Me da que más allá de nuestras fronteras la capacidad de sentir la salvación con el mal del vecino parecer algo extraño, incluso de tontos. Tengo mi propia teoría de que ese comportamiento parte de la forma como los españoles superamos los conflictos. Sobre todo los más cercanos en la historia. Ayer fue 25 de abril, fecha de aniversario del cierre de un conflicto entre vecinos, seguro que nos pasó desapercibido por el furor futbolero, y me gustaría finalizar este artículo con él. A través de su imagen fetiche, la imagen del final de la Revolución de los Claveles que hace pocos años podría parecer algo "kitsch pero, al verla, he pensado que simboliza todo lo que echo en falta en esas situaciones de conflicto: la fraternidad de un pueblo y su unidad por un objetivo común.
martes, 23 de agosto de 2011
Educación y familia. Ambición y realismo.
La imagen pertenece al portal de educación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y me sirve perfectamente para reflexionar sobre la educación en mi Región y también en el País. Luego vuelvo a la foto.
Tengo una motivación concreta ya que el 24 de agosto estoy convocado para reunirme con un candidato a la Presidencia de este país para dialogar sobre "educación y familia". He repasado mentalmente muchos temas pero voy a evitar dispersarme sobre debates complicados de la educación y la conciliación familiar. Pienso que habrá personas con muchas más ideas sobre ello que centrarán estupendamente esa charla. Voy a ser pragmático e inspiraré mi esfuerzo por la pretensión de este candidato a ser "ambicioso en aspiraciones y realista en las propuestas".
Vuelvo a la fotografía que ilustra la entrada. Se me enerva el alma al ver este portal Web, al comprobar lo que les interesa y lo que nos están comunicando. La educación no necesita de estos políticos con corbata, sonrientes y encantados de conocerse. La educación necesita gente que crea y se remangue. Que sean capaces de entender que en un portal educativo los protagonistas son los niños, los profesores y los padres. Los colegios, la ciudad, el barrio. La vida en comunidad. Todos iguales. Si, otra educación es posible y esta es mi propuesta: "menos rotondas y más colegios". Dejad de sonreír que el trabajo es duro.
jueves, 14 de octubre de 2010
Una solución final, por ejemplo

martes, 3 de agosto de 2010
"No estaba muerto..."

Resulta que la libertad, más allá de lo que puedan pensar estos tipos, no es la capacidad de decidir de cada uno, tal vez eso sea el libertinaje. La libertad es poder vivir en una sociedad democrática con unas normas de convivencia que permiten tanto expresar como llevar a cabo la soberanía popular desde las herramientas adecuadas para ello, en este momento y según nuestra Constitución, desde donde reside la capacidad de crear normas, así sea, tanto en las Cortes como los Parlamentos Autonómicos amparados por esta ley y los Estatutos de Autonomía. Toma ya que diría alguno.
Pero, más allá de esto, me gustaría reflexionar sobre dos asuntos:
1. La Cultura y las tradiciones no se imponen. De hecho, a pesar de nacer en un territorio más o menos cercano a la cultura taurina y por la experiencia vivida puedo afirmar que pertenezco a una generación que ha vivido al margen de la cultura taurina. Los toros han sido ese pasatiempo de media tarde que llenaba la parrilla de una televisión única en verano y que nunca hemos llegado a entender bien por que le gustaba tanto a nuestras abuelas, ellas tan dulces. Más que una cultura para nuestra generación se entiende como un estereotipo que ancla a nuestro país en tiempos pasados. De Manolete a José Tomás huele rancio. Además, y es un síntoma, durante toda la vida nunca he tenido a mi alrededor personas que estuvieran realmente vinculadas a los toros. Las fiestas nacionales que he conocido, al margen de las callejeras, han sido escasas y, sobre todo, con poco público, muy poco público. Sin embargo he crecido invadido por el fútbol, las fiestas de los pueblos, la escuela, el instituto, la universidad, la música y sus eventos, las series de televisión que al principio empezaron como dibujos animados, por los botellones íntimos que ahora son masivos, por las largas noches, Internet..., la verdad no encuentro muchos símbolos nacionales en mi cultural, ahora eso si, mi generación con mucha suerte ha vivido los máximos niveles de desarrollo y de modernidad de este país, España.
2. He leído a Muñoz Molina y dice que mientras hablamos de toros y guerra civil no nos dedicamos a lo verdaderamente importante que, le supongo piensa, es construir un país a la altura del momento histórico que vivimos. Pues eso, que desde este humilde blog también se quiere animar a nuestros políticos para que no nos zambullan en la dinámica del absentismo social y electoral, se dejen de discursos vagos, de desnortados y desfasados golpes de pecho patrióticos y se pongan a trabajar. A dirigir nuestro país para que sigamos viviendo, con suerte, en un lugar donde el desarrollo, el bienestar y la modernización sean nuestras banderas, nuestra patria. Y lo mismo es momento de sabia nueva.
En fin, que tras estas dos reflexiones sólo quiero pararme en un detalle: el de la fotografía publicada en El País. Corresponde a la primera feria en la Monumental de Barcelona después de la prohibición de los toros en el parlament catalan, y me acuerdo de una canción cañí que decía algo así como: "No estaba muerto que estaba de parranda". Pues eso que lo mismo la fiesta de los toros en Cataluña (o en España) no está muerta, si no que está de parranda y seguro que con las subvenciones públicas que la mantienen o revitalizan. Y es que al público ni se le ve.


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